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sábado, 17 de septiembre de 2011

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO



por Loc_Nohr

Nadie sabe por qué, pero la obra EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, DE J.D. SALINGER, se ha convertido en un libro tan admirado como maldito. Lo llevaban encima algunos de los grandes asesinos de los últimos decenios, pero se desconoce qué tipo de influjo provocó la obra entre sus lectores.

Aquella noche del 8 de diciembre de 1980, a las 23.00 horas, John Lennon de 40 años, regresaba a su apartamento en el exclusivo edificio Dakota, acompañado de su mujer, la artista japonesa Yoko Ono. Al bajar del coche, Mark David Chapman, un joven de 25 años que llevaba más de cinco horas al acecho -y que había volado desde Nueva Zelanda expresamente para su "misión"-, le pidió un autógrafo al músico. Cuando Lennon se dio la vuelta, Chapman sacó su revólver y le disparó cinco veces.

El mítico artista falleció antes de llegar al Hospital Roosevelt, al que lo trasladaron de urgencia sin que pudiera hacerse nada para salvar su vida. Chapman fue arrestado con el arma homicida y un libro guardado en su bolsillo izquierdo: EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO. Durante el juicio, al final del cual fue condenado a cadena perpetua, el asesino se defendió invocando al autor de aquel libro, J. D. Salinger: "ESTOY EN UNA CRUZADA CONTRA LA HIPOCRESÍA". En una reciente entrevista concedida al periódico británico Daily Express, Chapman conversó sobre sus sentimientos de culpabilidad y sus deseos de emprender una nueva vida junto a su esposa Gloria. Además declaró que, sólo hasta tres años antes, Lennon no era más que una foto en la portada de un álbum y que le disparó en respuesta a una voz interior que le gritaba: "Hazlo, hazlo, hazlo". Y lo hizo: "Sólo quena encontrar un modo de ser alguien que no soy. De ser amado".

Casi medio año más tarde, el 30 de marzo de 1981, John Hinckley se hizo famoso tras disparar en un pulmón al entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan. El magnicida también llevaba en su bolsillo un ejemplar de esta obra de Salinger. Al ser interrogado, respondió con la última frase del libro: "NUNCA LE CUENTES NADA A NADIE. SI LO HACES, EMPEZARÁS A PERDER A TODO EL MUNDO". El libro y su enigmático autor, que nunca ha concedido entrevistas ni ha permitido que le fotografiaran, volvieron a estar de actualidad al hilo de una pregunta incómoda: ¿por qué era la obra de cabecera de aquellos dos perturbados?


A la fama por un sólo libro La prensa indagó lo que pudo sobre una obra que, una vez leída, no parecía tener relación alguna con los hechos. Y menos la vida de un autor que brillaba por sus silencios y sus ausencias. Cuando Mark Chapman asesinó a John Lennon, se publicaron decenas de comentarios sesudos; se llegó a decir que la obra, escrita en 1945 y publicada seis años después, estaba asociada al satanismo. Como consecuencia fue prohibida en algunas escuelas, mientras que, en otras, su lectura se ha convertido en obligatoria.

El libro narra un par de días en la vida de Holden Caulfield, un adolescente irreverente, inconformista, sarcástico e hiperactivo que está en contra de la sociedad que le ha tocado vivir. Un día próximo a la Navidad se escapa de casa por no querer explicar a su padre que ha sido expulsado del colegio. Sin saber qué hacer con su vida -de hecho, nunca sabe lo que hará en los siguientes diez minutos-, Holden pasa una noche en un hotel, conoce gente, liga, se despide de sus compañeros de clase, visita a su hermana... Pero Holden no comete crimen alguno.

Entonces, ¿por qué esa fascinación de Chapman y Hinckley hacia esta obra? Existen ciertas coincidencias entre el viaje que hizo Chapman a Nueva York en busca del paradero de Lennon y la travesía del vagabundo Caufietd en esa misma ciudad tras abandonar la casa paterna. Ambos pasaron de hospedarse en un hotel barato a uno más caro y solicitaron los servicios de una prostituta sin llegar a tener sexo. Al igual que Holden, Chapman le preguntó a un taxista: "¿A dónde van los patos del Central Park en invierno?". Por aquel entonces, cuando Lennon fue asesinado, Salinger llevaba dieciséis años de reclusión voluntaria en la localidad de Comish (New Hampshire), un pueblito de unos 1.700 habitantes. En 1974 había concedido su última entrevista telefónica, en la que afirmaba que escribía como un poseso todos los días e insistía en que no quería ver alterada su privacidad. Habló de la rabia que tenía debido a la publicación, sin su permiso, de veintidós historias aparecidas en diversas revistas durante los años cincuenta. El periodista quiso saber si tenía planes de publicar y contestó que sentía una inmensa paz al no mandar su trabajo a la imprenta. Desde 1965 no se publicaron nuevas obras suyas, pero aún así, está considerado como uno de los grandes escritores norteamericanos vivos... si es que todavía vive: "ME SIENTO COMO SI ALGUIEN HUBIERA TENIDO LA VILEZA DE ABRIR MI ARMARIO Y ROBAR MI CHAQUETA PREFERIDA", dijo durante aquella entrevista empleando una analogía que recordaba a las que utiliza el ficticio Holden Caulfield para quejarse de la humanidad.


 El intocable El norteamericano Ian Hamilton publicó una biografía sobre Salinger en 1986, pero el escritor lo llevó a los tribunales y consiguió que el libro fuera retirado de las librerías. Lo poco que sabemos de él es gracias a los testimonios de su hija y de una ex amante. Su hija Margaret es autora de Dreamcatcher -"El guardián de los sueños"-, una obra en la que enumera sus numerosas manías. Ella describe a Salinger como un padre insensible y machista que hizo sufrir a sus mujeres y que convirtió a su familia en un grupo de renegados. Asegura que sigue escribiendo y tiene varios libros terminados que se publicarán tras su muerte. La única persona, fuera de su entorno familiar, que logró convivir con Salinger fue la periodista y escritora Joyce Maynard, que tuvo un romance con él cuando ella contaba con tan solo 19 años. Para el ermitaño Salinger fue su mayor error logístico a la hora de preservar su intimidad, ya que de esa relación nacería un libro en 1998 titulado, en su edición española, MI VERDAD. En sus páginas, la despechada amante describe los hábitos, manías y creencias del escritor. En estos años de silencio, Salinger exigió bajo contrato que ninguna de sus narraciones fuera llevada al cine, y que las editoriales que publicaran sus libros no incluyesen ilustración alguna en la portada.


Descubriendo a Salinger La biografía de Jerome David Salinger es fascinante, incluso sin la aureola de misterio que rodea a su obra. Nació, al igual que su personaje Holden Caulfield, en 1919, en el Upper East Side de Nueva York. Hijo de un judío polaco que importaba carne y queso de Europa oriental, la relación con su padre fue muy mala; cuando murió, su hijo no acudió al entierro. Como estudiante fue pésimo, aunque se consideraba mucho más brillante que los demás chicos. Participó en el desembarco en Normandía, vio morir a ocho de cada diez miembros de su compañía y, según su hija, fue uno de los primeros soldados estadounidenses en llegar a los campos de exterminio nazi. Poco más se sabe de su vida, pese a que Hollywood ya ha llevado su biografía a la gran pantalla, aunque sin mencionarlo de forma expresa. Me refiero a DESCUBRIENDO A FORRESTER, del director Gus van Sant. Sean Connery es el actor que le da vida, en el que se presenta como un hombre que se retiró de la vida pública y literaria con UN LIBRO COMO LEGADO, EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO; un escritor excéntrico y solitario que, tras deslumbrar con su obra y obtener el premio Pulitzer, ha perdido todo contacto con el mundo, recluyéndose en un apartamento del Bronx desde hace cuarenta años. Desde su ventana, Forrester acostumbra a observara los jóvenes negros que juegan al baloncesto hasta que uno de ellos se introduce un día en su hogar con el fin de ganar una apuesta. Ahí surge EL REDESCUBRIMIENTO DE TODO UN ESCRITOR MALDITO Y RETIRADO DEL MUNDANAL RUIDO que se parece sospechosamente a Salinger, un autor de culto y de enorme influencia entre los escritores jóvenes de su país.


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